Sembradores de vientos

Son muchos los que han escrito textos negativos sobre Rafael Cansinos Assens. Incluso muy negativos. Mi padre no fue un dechado de bondades, como muchos quisieron atribuirle, sobre todo en su actividad de crítico literario. Es verdad que en sus textos hay muy poca acritud hacia sus compañeros literatos, pero sus silencios alimentaron rencores. Rara vez respondía al ataque directo. Sin embargo, a partir de la publicación póstuma de sus memorias con el título La novela de un literato, en la que no deja títere con cabeza, esta percepción de su pretendida bondad cambió de forma notable y, cosa curiosa, nuevos rencores afloraron en personas que ni siquiera habían vivido el tiempo de Cansinos.

Rafael Cansinos Assens sigue siendo, cincuenta años después de su fallecimiento, un autor de fervorosos devotos, pero que para otros inspira desconfianza y renovados rencores, a veces viscerales.

Este apartado de "Sembradores de vientos" respeta a quienes fallecieron antes del 6 de julio de 1964, fecha en la que Cansinos Assens dejo el mundo, y no se les nombra, siguiendo las pautas del propio Cansinos. Aquí sólo se escribe sobre gente que vivió después de julio de ese año y se metieron, superando la línea de la crítica legítima, en la maraña de la maldad gratuita amparados —creyeron ellos— por la imposibilidad de respuesta.

Rafael M. Cansinos